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¡Bienvenidos a Pont-de-l'Arche!
Venga vernos si usted visita Francia.
Mil gracias en Philippe Wastiaux para su traducción.

Armand Launay nació en 1980. Es actualmente agente de bibliotecas y sigue interesándose por el patrimonio de su ciudad. Publica una revista trimestral sobre la historia de Pont-de-l’Arche y los municipios vecinos : La Fouine magazine.
Cada verano, anima visitas guiadas para los vecinos de Pont-de-l’Arche y propone, a lo largo del año, visitas para los turistas que buscan un guía para descubrir a fondo las callejuelas de esta hermosa ciudad medieval.
¡Bienvenidos a Pont-de-l'Arche!
Venga vernos si usted visita Francia.
Mil gracias en Philippe Wastiaux para su traducción.
El día siguiente, hizo acondicionar una sala de la antigua escuela de chicas para alojar a los Españoles. El estuche de tocador fue comprado. Sabemos que una suma en metálico fue devuelta gracias al don de Sr. Numa Parra. Un nuevo llamamiento a la población fue lanzado: el cura de la parroquia y Sr. Prunier, consejal, respondieron a eso. "El alcalde no le permite a nadie no fiarse de sentimientos humanitarios de sus amigos y de sí mismo porque cristianos, detestando la guerra y todavía más guerra civil, no preguntó a estos refugiados de cuál lado de la barrera eran, para él son seres humanos quienes tienen derecho a toda la conmiseración posible. En todo caso, el alcalde está a la disposición de calumniadores para inquirir cerca de estos desgraciados si estuvieron contentos y satisfechos de la buena acogida que ha sido reservada para ellos. "
Origen de la ciudad : motivos militares.
La ciudad de Pont-de-l’Arche nació después de la edificación de fortificaciones militares en el territorio del pueblo de Les Damps. Un puente de madera fue tendido en el río Sena, a partir de 862, protegido por dos fuertes, a cada lado del río. El astillero que señaló el reinado de Carlos II, dicho el Calvo, fue decidido y oficializado durante las asembleas de Pîtres.
A eso de 869, se acabó la construcción del puente y los dos fuertes. Fueron útiles principalmente en 885 durante la ofensiva de los “hombres del Nortes” que buscaban el sitio de París. El puente de Arco (es decir el fuerte) permitió demorar la avanzada de los Normandos que tardaron cuatro meses para alcanzar París desde el desembocadero del río Sena.
Entretanto, los reyes de los Francos tardaban en movilizar totalmente las tropas de sus vasallos. Lo que puede explicar la carencia de hombres para guarnicionar el fuerte de Pont-de-l’Arche. Un siglo y medio más tarde, Guillaume Caillou, el monje que escribió una parte de la crónicas de Jumièges (una abadía), recordó, a pesar de muchas imprecisiones, la llegada a Les Damps de algunos refuerzos francos para fortalecer, en vano pues, la guarnición de Pont-de-l’Arche.
En 1020, la parroquia de San-Vigor de Pont-de-l’Arche aparece en una carta de Ricardo II que concede a la abadía de Jumièges numerosos derechos espirituales y financieros, en particular por el tráfico fluvial.
La ciudad se desarrolló alrededor del puente, obra que necesitaba la sirga de los barcos y permitía percibir derechos.
Desarrollo de una plaza fuerte : lucha entre los reyes de Inglaterra y Francia.
El archivo subraya de manera clara el papel de Pont-de-l’Arche en las luchas entre Ricardo Corazón de Léón, duque de Normandía y rey de Inglaterra, y Felipe II Augusto, rey de Francia.
Ricardo Corazón de Léón hizo removar el puente de la ciudad y edificar la abadía de Bonport, a dos kilometros de Pont-de-l’Arche. La lucha entre los dos manarcas provocó la ruina del castillo de Le Vaudreuil, y el rey de Francia, cuando volvió a tomar posesión de Normandía, eligió Pont-de-l’Arche como cabeza militar de distrito.
En efecto, Felipe Augusto eligió Pont-de-l’Arche como lugar de residencia principal en Normandía. Hizo fortificar la ciudad con murallas de piedra de cantería de Vernon, todavía visibles hoy. Hizo reconstruir el Fuerte de Limaie, situado al otro lado del puente, en la ribera derecha, para bloquear el acceso al puente y a la ciudad.
Aquel fuerte dotado de une torre constituía un observatorio ideal en el tráfico fluvial y la sirga de los barcos. Las ventajas geográficas y militares de la ciudad permitieron su elección como bailiazgo segundario de Rouen.
Papel de Pont-de-l’Arche en el dominio territorial y la policía interior
La presencia militar presentaba muchas ventajas para el dominio territorial frente a posibles invasores como para la policía interior del reino.
Pont-de-l’Arche, que dominaba el tráfico fluvial y el abastecimiento de Rouen, ciudad expuesta a los enemigos, desempeñó un papel importante en la guerra de Cien Años entre los reyes de Inglaterra y los reyes de Francia. Es así como el rey de Inglaterra Henri V se apoderó de Pont-de-l’Arche en 1418. La ciudad conoció pues una ocupación inglesa hasta 1449.
La ciudad de Pont-de-l’Arche presentaba una base trasera ideal en caso de un ataque de la capital normanda.
En el marco de la lucha contra la Liga de los Bienes públicos, en 1466, Lúis XI estableció un amplio campo en el valle situado entre Pont-de-l’Arche y Pont-Saint-Pierre. Poco antes había recuperado el fuerte de Limaie que los nobles de Louviers, miembros de la Liga, habían cogido. Aquel amplio campo podía acoger un ejército de casí treinta mil hombres para recuperar Rouen y luego toda la Normandía. Fue allí donde se crearon las famosas “cuadrillas de Picardía” precursores de la infantería francesa.
En 1589, las tropas de Henri IV que sitiaban Rouen estaban abastecidas desde Pont-de-l’Arche. El gobernador de la ciudad, Leblanc du Rollet, fue uno de los primeros que abrió las puertas de una ciudad a Henri IV, un rey muy discutido, e para agradecerle, gratificó el escudo de la ciudad con tres flores de lis reales.
Desde entonces se puede leer en el escudo : de sable al puente de plata mamposteado, al jefe cosido de azul cargado de tres flores de lis dorado.
Castillo un poco alejado de Rouen, Pont-de-l’Arche era una base de repliegue en caso de rebelión del pueblo Normando. Era un sitio de seguridad dado que no había bastante vecinos aquí para animar una rebelió superior a las fuerzas de policía local.
Además, no bastaba con dominar le ciudad. Era preciso también tomar por asalto el fuerte de Limaie, al otro lado del río Sena. Pont-de-l’Arche era pues un sitio estratégico gracias a su policía interior y a su dominio del territorio en caso de guerra.
En 1562, unos protestantes de Rouen quisieron asediar con seis piezas de arillería, esperando racuperar un botín del poder real. Fue en vano pues la ciudad quedó fiel a los católicos.
En 1650, la Fronda derribó las fortificaciones de la ciudad : el duque de Longueville utilizó la guarnición y el castillo contra el poder real. El conde de Harcourt, que protegía el viaje del monarca por Normandía, recibió la orden de cercar el sitio. Vino a instalar su campo cerca de las murallas ayudado por los vecinos que habían apuntado tres cañones contra el castillo al otro lado del río Sena.
El duque de Longueville utilizó aquella plaza fuerte como un argumento supplementario para negociar la paz con el rey.
Las murallas de Pont-de-l’Arche, todavía visibles hoy, se habían vuelto un arma para eventuales insurgentes. El parlamento de Normandía y el pueblo de Rouen quisieron muchas veces derribar las murallas. Los nobles que percebían impuestos de la ciudad negociaron la conservación de las fortificaciones. Fue a fines del siglo XVIII cuando cayeron en desuso.
Pont-de-l’Arche y la codicia de la privilegios reales bajo el Antigo Régimen
La ciudad, cabeza de distrito, contaba muchas cargas que provocaban la codicia de muchas personas ambiciosas :
- la carga de gobernador de la cuidad, policía militar local. Los nobles más alto altos obtuvieron del rey los derechos de gobernador de la ciudad : Concini, marsical de Ancre y aliado de Marie de Médicis, Albert de Luynes, Jean-Baptiste d’Ornano, Richelieu ;
- cuatro tribunales : el tribunal de primera instancia, el bailiazgo, la recaudación de las tallas, el pósito para la sal cuya venta era monopolio del Estado, y la administración de Montes.
- los derechos menores, derechos de paso por el puente, derecho de mercado, de consumos.
Sin embargo, la ciudad de Pont-de-l’Arche no tenía ninguna industria capaz de alimentar a los 1700 vecinos que vivían allí en vísperas de la Revolución francesa, lo que provocaba un desequilibro con los beneficiarios de las cargas de la administración local.
La Revolución francesa y el final de los privilegios.
La Revolución restableció el equilibrio haciendo de Louviers la cabeza de distrito de la administración local. El papel militar de Pont-de-l’Arche había dejado paso a los beneficios resultantes de la insdustria fabril de Louviers, mucho más poblada. En 1790, Elbeuf no fue incluida en el nuevo departamento del Eure porque Louviers era su competidor en lo tocante a los paños. Estas dos ciudades vinieron a ser cabezas de distrito.
Excepto un juez de paz y un municipio, Pont-de-l’Arche no puede conservar ninguna función administrativa.
Durante la Revolución, los nuevos municipios de Pont-de-l’Arche conocieron las mismas disputas que los nobles de antes, pero éstas eran públicas.
Después de 1792, os republicanos de vanguardia dominaron la política local. Alexandre de la Folie fue alcalde de la ciudad y vino a ser propietario de la antigua abadía de Bonport. Fue expulsado por la reacción thermidoriana en 1795.
Durante este período, la ciudad vivió luchas entre los regimentos del Ejército revolucionario y los vecinos agregados al culto católico. Sin embargo el problema más grave fue el hambre.
Hacía muchos siglos que los vecinos de Pont-de-l’Arche ayudaban los barcos a pasar bajo el puente sobre el río Sena. Durante la Revolución, muchos vecinos cesaron su trabajon y tomaron, para luchar contra el hambre, el trigo que había en los barcos, actitud reprimada por el ejército.
Napoléon Bonaparte, al pasar dos veces por Pont-de-l’Arche, se dío cuenta del peligro para la policía interior e hizo construir una esclusa, inaugurada en 1813, lo que permitió eximirse de la mano de obra local, y encaminar el pan para calmar el hambre del pueblo y evitar eventuales motines de la vecinos de Paris.
El principio del siglo XIX fue un período de miseria para la ciudad. El único acontecimiento fue la ocupación prusiana en 1815, la presencia de una Logia Francmasónica y la creación en 1843 de la estación de ferrocarril de Alizay / Pont-de-l’Arche.
La Revolución industrial : el calzado
La Revolución industrial ha alcanzado la comarca : la industria de la zapatilla se ha desarrollado trayendo a los habitantes un trabajo poco remunerado.
Las zapatillas se fabricaron primero en los hogares de los obreros, luego en unas fábricas edificadas en las callejuelas medievales de la ciudad en la segunda mital del siglo XIX.
Esta industria se desarrolló entre las dos guerras del siglo XX de modo que unas veinte fábricas daban trabajo a varios miles de personas. La fábrica de la zaparilla, y del calzado después de la Primera Guerra mundial, no trajó riqueza sino a los propietarios cuyas villas hermosas son todavía visibles hoy en los suburbios de la ciudad. Los obreros de la ciudad se declararon en huelga en 1900, 1932, 1936 y 1954 para mantener o mejorar su salario.
Guerra y destrucción
La ciudad conoció la ocupación prusiana en 1870-1871 a causa de su puente que por poco estuvo dinamitado.
Acogió un campo del ejército inglés entre 1915 y 1920.
Conoció combates entre los carros de Rommel y los ejércitos frances et ingles en 1940. Los puentes de la región fueron los blancos principales de los bombardeos aéreos de la Segunda Guerra mundial.
Sin embargo los bombardeos no destruyeron el patrimonio arquitectural de la ciudad : la iglesia gótica del siglo XVI, las casas con lienzos de pared de madera que databan del final de la Edad Media y del Antiguo Régimen, el bailiazgo del siglo XVIII, la casa del gobernador (¿ siglo XV ?), las murallas (siglo XIII), la casa solariega de Manon…
Personalidades
El último de los puentes de la ciudad fue inaugurado por Pierre Mendès France que era entonces Presidente del Consejo y también Consejo General del cantón de Pont-de-l’Arche.
Pont-de-l’Arche ha acogido también a unas personalidades de las Letras y artes : Octave Mirbeau, escritor, Jules Massenet, compositor, Jacques-Henri Lartigue, fotógrafo.
La gloria mayor de Pont-de-l’Arche es Eustache-Hyacinthe Langlois (1777-1837), niño de la tierra, arqueólogo, artista dibujante, autor de novelas cortas… Aquel hombre intervino en el lanzamiento del estudio del patrimonio medieval normando. Fue el primer instigador del museo de las Antigüedades de Rouen y profesor en la Escuela de Bellas Artes. Muchos amigos del mundo cultural se movilizaron para hacer honor a su memoria y financiaron un busto (hoy desaparecido) y un medallón en Pont-de-l’Arche. Los electos de la ciudad dieron su nombre a la plaza mayor de la ciudad.
Crecimiento demográfico y desarrollo de los servicios públicos desde el año 1945
Desde la Segunda Guerra mundial, la ciudad ha conocido un gran crecimiento demográfico debido los numerosos proyectos inmobiliaros que atienden a la población que desea vivir en un marco agradable.
Situada entre los ríos Eure y Sena y la selva de Bord, la ciudad de Pont-de-l’Arche está muy cerca de unos polos de empleo como Rouen, Val-de-Reuil y Paris, fácilmente accesibles desde la construcción de la autopista A 13 en 1967.
Los municipios frecuentemente en la izquierda del tablero político han acompañado el desarrollo de los servicios públicos frente al desarrollo demográfico de la ciudad (escuelas, guarderías infantiles, infraestructuras deportivas, servicios de vías públicas). Pont-de-l’Arche hoy más de 4.200 habitantes.
La ciudad forma parte, desde 2001, de la Comunidad de municipios Seine-Eure con los municipios de Louviers y Val-de-Reuil.
Aunque el nombre de la ciudad no ha variado desde el siglo XI, podemos notar que la palabra “arche” se escribía en plural al principio.
Esto se explica por el sentido antiguo de “arche” que no significaba un arco del puente sino un fuerte, como en el castillo de Arques cerca de Dieppe.
En efecto, con el fuerte de Limaie, en la orilla derecha de la Sena, Pont-de-l’Arche formaba otra fortificación pues había murallas que cercaban la ciudad.
La gente de aquí ha dado pues al sitio el nombre que subraya su característica principal : un puente protegido por dos fuertes, dos arcos.
Después, la ciudad perdió un fuerte : lo que pasó a ser la ciudad fortificada de Pont-de-l’Arche, y el nombre se escribió en singular.
La Comunidad de municipios Sena-Eure de la que Pont-de-l’Arche forma parte merece su nombre. Además de Vía Verde que une Léry y Louviers, es importante ver las riberas del río Eure de Pont-de-l’Arche y Les Damps. Aquellas riberas ofrecen vistas magníficas sobre las lindas casas al pie de la ladera, o sobre las islas situadas entre los dos ríos.
El turista puede andar sin tropiezo por el antiguo camino de sirga donde nuestros antepasados sacaban los barcos para remontar el río. Hoy día los que pueblan las riberas son los cisnes que se dejan acercar, las pollas de agua, los patos… Es también un sitio privilegiado para las comidas campestres, las siestas familiares, los paseos amorosos o también las partidas de pesca o de Cayac.
Antes, la confluencia entre los ríos Eure y Sena se situaba enfrente de Les Damps, ahora está en Pont-de-l’Arche donde por primera vez los ríos se reúnen de una manera parcial gracias a un vertedero. En 1930, unas obras importantes canalizaron el río Sena entre la Mancha y París desplazando a Martot, a 10 kilómetros río abajo, la confluencia con el río Eure.
El turista podrá apreciar, a lo largo de río Eure:
- el puente Bailey que permite salvar el río Eure para alcanzar la isla de Harcourt. Ese puente, construido por los Aliados durante la Liberación, permitía salvar también el río Sena muy próximo (esa parte hoy día desapareció);
- la vista sobre el centro histórico de Pont-de-l’Arche;
- el acceso a las islas a partir del puente de Pont-de-l’Arche gracias a una escalera de caracol.
Los más deportivos podrán prolongar el paseo hacia la antigua abadía de Bonport, salvando algunas barreras que evitan la dispersión de las ovejas que pastan aquí. Después de pasar al pie de las murallas de la abadía, el caminante podrá alcanzar las riberas verdosas de Criquebeuf y Martot. En verano, se precisa un palo para las ortigas, en otoño botas para el barro.
La visita libre necesita muchas curiosidad para descubrir los itinerarios más insólitos. Usted puede admirar la arquitectura civil de Pont-de-l’Arche al capricho de sus pasos.
Aquí casas que datan del Renacimiento y de la Edad Media son numerosas, los portales de frescor estival, los saledizos…
Las vigas y los entramados normandos rivalizan con los yesos del siglo XIX, unos de los cuales siguen llevando las pinturas publicitarias de los antiguos comercios de la ciudad.
Hay que ver en absoluto : la calle de l’Abbaye-sans-toile, barrio popular, la calle Blin, antiguo barrio de los notalbes de la ciudad próximo del bailiazgo, la calle Santa-María que costea las murallas.
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